De acuerdo con las reformas educativas, a las necesidades y exigencias de las instituciones educativas en los procesos de enseñanza y aprendizaje de las Ciencias sociales en el aula de clase, este especio (blog) está inscrito dentro de los estándares de desempeño básico de las Ciencias Sociales de las cuales se menciona: las relaciones histórico -culturales y las relaciones especiales - ambientales.

Así mismo se establece continuidad en lo propuesto por los Lineamientos Curriculares en su eje generador n° 4: "La necesidad de buscar un desarrollo sostenible que permita preservar la dignidad humana" y el eje generador n°7: " Las distintas culturas como creadoras de distintos tipos de saberes valiosos (ciencia, tecnología, medios de comunicación)...

Pretendemos que nuestros estudiantes adquieran los conocimientos suficientes, para que puedan saber y hacer en contexto, donde construyan significados, analicen, comprendan, imaginen, creen, reflexionen y cuestionen sobre lo diversos procesos y fenómenos históricos, políticos y geográficos que se dieron en Europa y sus implicación en las practicas y acciones de sus pueblos.

Estándares

Relaciones histórico -culturales

• Describo características de la organización social, política o económica en algunas culturas y épocas (la democracia en los griegos, los sistemas de producción de la civilización inca, el feudalismo en el Medioevo, el surgimiento del Estado en el Renacimiento...).

• Establezco relaciones entre estas culturas y sus épocas.

• Comparo legados culturales (científicos tecnológicos, artísticos, religiosos…) de diferentes grupos culturales y reconozco su impacto en la actualidad.

• Reconozco que la división entre un período histórico y otro es un intento por caracterizar los hechos históricos a partir de marcadas transformaciones sociales.

Relaciones espaciales – ambientales

• Localizo diversas culturas en el espacio geográfico y reconozco las principales características físicas de su entorno.

• Establezco relaciones entre la ubicación geoespacial y las características climáticas del entorno de diferentes culturas.

• Identifico sistemas de producción en diferentes culturas y períodos históricos y establezco relaciones entre ellos.

• Identifico factores económicos, sociales, políticos y geográficos que han generado procesos de movilidad poblacional en las diferentes culturas y períodos históricos.

Lineamientos

Eje generador n°7 Las distintas culturas como creadoras de diferentes tipos de saberes valiosos (ciencia, tecnología, medios de comunicación…)

Eje generador n°4 La necesidad de buscar desarrollos económicos sostenibles que permitan preservar la dignidad humana.



martes, 10 de mayo de 2011

GENERALIDADES DE EUROPA

video

Geografía General de Europa

Europa es un continente de ocupación humana muy antigua. Hoy en día la civilización creada en torno al Mediterráneo está extendida por todo el mundo, bien como única, bien superpuesta, bien coexistiendo.

Los límites de Europa son: el cabo Norte y el casquete polar al norte; el océano Atlántico al oeste; el Mediterráneo, el mar Negro y el Cáucaso al sur; y los montes Urales y el río Ural al este. Históricamente este límite oriental se ha ido desplazando. En tiempo de los romanos fue el Danubio y más tarde el Elba, el Vístula-Dniéper y el Volga. La superficie es de 10.359.358 km2.

La idea de Europa es una construcción humana, puesto que; a diferencia de otros continentes, que tienen una unidad geográfica muy definida; Europa, en realidad, no es más que una península de Asia. Claro que eso no lo sabían los antiguos, que fueron los que dividieron el mundo en continentes. Sin embargo, en esa península se dan una serie de características comunes que la individualizan; características fundamentalmente de tipo cultural.
Europa es la cuna de la civilización clásica grecolatina, una civilización que hizo del latín la lengua común hasta mucho después de que hubiese dejado de ser utilizada por el pueblo; puesto que se mantuvo en las universidades, los monasterios y la liturgia, como lengua culta y de transmisión del saber. Con el tiempo esta cultura se convertiría en el modelo civilizador de todo el mundo y llegaría a dominarlo.


Europa, por su posición en el globo terráqueo, entra dentro del dominio de los climas templados y fríos del oeste de los continentes. Son, en general, climas agradables y buenos para la agricultura actual.


La red hidrográfica
La actual red hidrográfica se perfila tras la última glaciación, en la que se forman los actuales fiordos, lagos y grandes cuencas. En general, los ríos transcurren por encima de los materiales blandos, encajándose profundamente en las regiones de materiales duros. Estos países son más antiguos y las debilidades de las fallas y diaclasas dirigen el curso de los ríos.
Los ríos europeos son moderadamente largos, sin grandes avenidas y, en general, regulares. Los grandes ríos son navegables hasta los comienzos del curso medio. En Europa occidental, el río más largo es el Danubio, con 2.860 km de longitud y que desemboca en el mar Negro. El segundo río más largo es el Rin, con 1.326 km de longitud y que desemboca en el Atlántico, al norte del canal de la Mancha.

Río Rin


Rio Danubio









También sobrepasan los 1000 km el Elba, el Vístula, el Loira y el Tajo; todos ellos desembocan en el Atlántico, excepto el Vístula que desemboca en el Báltico. Pero más largos son los ríos rusos: el Volga tiene 3.531 km de longitud y desemboca en el mar Caspio, el Dniéper 2.201 km y desemboca en el mar Negro, el Ural 2.428 km y desemboca en el mar Caspio; este es el río que prolonga la frontera con Asia desde los montes Urales al Caspio. También superan los 1000 km el Don, el Petchora, el Dniéster y el Dvina.

Otros ríos importantes son: Guadalquivir, Guadiana, Duero, Garona, Sena, Támesis y Mosa que desembocan en el Atlántico; Óder que desemboca en el Báltico; Ebro y Ródano, que desembocan en el Mediterráneo; y Po que desemboca en el Adriático. A parte de multitud de ríos más pequeños.
Si exceptuamos los ibéricos, los ríos que desembocan en el Atlántico son caudalosos y regulares, por lo que permiten la navegación durante todo el año. Los ríos bálticos y los rusos se hielan en invierno, así como el propio mar Báltico. Pero son importantes vías de comunicación. Los ríos mediterráneos sufren un fuerte estiaje en verano: son muy irregulares, incluso torrenciales. Los ríos que nacen en los Alpes tienen su máximo en primavera, tras el deshielo.
Una de las características más destacadas de los ríos europeos es que están intensamente aprovechados, y no sólo como vías de comunicación. Prácticamente todos los ríos están regulados por embalses, que proporcionan agua para el regadío, las ciudades y la producción de energía eléctrica. El aprovechamiento de los ríos es muy antiguo, pero nunca se ha hecho con tanta intensidad como en la actualidad. El modelo urbano contemporáneo es imposible sin la regulación de los ríos y sin su aprovechamiento integral.

Río Elba

En Europa no hay grandes lagos, pero hay multitud de pequeños lagos repartidos por todo el territorio. Podemos encontrar un patrón claro de localización y densidad de los lagos en virtud de la retirada del inlandsis, tras la última glaciación. La mayor parte de los lagos, y los más grandes, son de origen glaciar y se encuentran en el entorno del mar Báltico.
La excepción es el mar Caspio, que hace frontera con Asia. En realidad el mar Caspio es el lago más grande del mundo, aunque de aguas saladas y de origen endorreico. Exceptuando el Caspio los lagos más grandes de Europa son: el lago Ladoga de 18.400 km2, el Onega de 9.752 km2, el Vaenern de 5.565 km2 y el Saimaa 4.400 km2. Lagos como Paijaenne Irari, Vaettern y Maelaren tienen más de 1000 km2, todos ellos en Suecia, Finlandia o Rusia. Fuera de este ámbito sólo los lagos Balatón (Hungría), Grada (Italia), Leman y Constanza (Suiza) tienen cierta entidad.
También sobrepasan los 1000 km el Elba, el Vístula, el Loira y el Tajo; todos ellos desembocan en el Atlántico, excepto el Vístula que desemboca en el Báltico. Pero más largos son los ríos rusos: el Volga tiene 3.531 km de longitud y desemboca en el mar Caspio, el Dniéper 2.201 km y desemboca en el mar Negro, el Ural 2.428 km y desemboca en el mar Caspio; este es el río que prolonga la frontera con Asia desde los montes Urales al Caspio. También superan los 1000 km el Don, el Petchora, el Dniéster y el Dvina.
Otros ríos importantes son: Guadalquivir, Guadiana, Duero, Garona, Sena, Támesis y Mosa que desembocan en el Atlántico; Óder que desemboca en el Báltico; Ebro y Ródano, que desembocan en el Mediterráneo; y Po que desemboca en el Adriático. A parte de multitud de ríos más pequeños.

Si exceptuamos los ibéricos, los ríos que desembocan en el Atlántico son caudalosos y regulares, por lo que permiten la navegación durante todo el año. Los ríos bálticos y los rusos se hielan en invierno, así como el propio mar Báltico. Pero son importantes vías de comunicación. Los ríos mediterráneos sufren un fuerte estiaje en verano: son muy irregulares, incluso torrenciales. Los ríos que nacen en los Alpes tienen su máximo en primavera, tras el deshielo.
Una de las características más destacadas de los ríos europeos es que están intensamente aprovechados, y no sólo como vías de comunicación. Prácticamente todos los ríos están regulados por embalses, que proporcionan agua para el regadío, las ciudades y la producción de energía eléctrica. El aprovechamiento de los ríos es muy antiguo, pero nunca se ha hecho con tanta intensidad como en la actualidad. El modelo urbano contemporáneo es imposible sin la regulación de los ríos y sin su aprovechamiento integral.
 Estructura física

El relieve europeo no es excesivamente complejo, básicamente se organiza en torno a una gran llanura central rodeada de regiones montañosas más o menos antiguas. Sin embargo, aunque la llanura es lo dominante (el 66% del territorio no supera los 200 metros de altitud) la influencia de las montañas es notable. La combinación de montaña y llanura da al territorio una variedad ecológica muy valiosa, lo que ha permitido explotar gran cantidad de recursos. En Europa las montañas no han constituido obstáculos insalvables, más bien lo contrario, son regiones de contacto. Las mayores elevaciones son: Elbrus (5.633 m), Mont Blanc (4.807 m) y Mulhacén (3.478 m).

Pero el rasgo más destacado del relieve europeo es la constante presencia del mar, gracias a lo recortado de sus costas. Europa tiene más de 43.000 km de costas; y ninguno de sus puntos se aleja tanto del mar como para no recibir su influencia, aunque la orografía tenga mucho que decir en ello. Esto permite la entrada de las masas de aire marinas mucho menos contrastadas que las continentales. El clima europeo es dulce y agradable, con cuatro estaciones muy marcadas. Los mares han facilitado la comunicación entre los pueblos de Europa. En sus costas se encuentran con facilidad puertos naturales, golfos, etc. Son de destacar a este respecto dos regiones: la del mar del Norte y el Báltico y la del Mediterráneo.
En Europa encontramos gran cantidad de penínsulas, cabos, golfos, estrechos e islas las más importantes son:
Penínsulas: Kola, Jutlandia, Escandinavia, Iberia, Italia y Balcanes.

Cabos: Norte, Punta de San Mateo, Finisterre, Roca, San Vicente, Gata, Spartivento y Matapan.

Golfos: Botnia, Finlandia, Vizcaya, León, Génova y Venecia.

Estrechos: Canal de la Mancha, Gibraltar, Messina, Dardanelos y Bósforo.

Islas: Islandia, Británicas, Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia y Creta.


Podemos distinguir siete conjuntos fisiográficos: la gran llanura europea, que es extiende desde los montes Urales hasta el río Weser en Alemania; las llanuras atlánticas, continuación de las anteriores, desde el río Weser hasta las Landas y el Pirineo; las llanuras interiores, que son depresiones intramontañosas; las llanuras litorales mediterráneas, estrechas y orientadas al Mediterráneo; los viejos macizos hercinianos y caledonianos, que organizan en torno a sí el relieve; y los arcos alpinos, las montañas jóvenes de la última orogenia.
Costas, llanuras y montañas conforman escenario único en el que se desarrollan las civilizaciones que están dominado el mundo.
Llanuras: La llanura predomina en toda la Europa oriental, estrechándose hacia el oeste, donde abarca casi toda Polonia, el norte de Alemania e incluso el sur de Suecia, se reduce también entre el macizo renano y el mar del norte y se ensancha al fin en el oeste de Francia, donde dominan las tierras bajas y algunos islotes montañosos.
La gran llanura oriental se extiende desde los montes Urales hasta el rio Weser, alcanzando en Rusia la máxima extensión y continuidad. El suelo está formado por un zócalo rígido, que apenas ha sufrido alteración. Al norte existen depósitos glaciares mientras que en el sur tierra negra rica en materia orgánica.
La llanura atlántica debe su origen a movimientos de ascenso y descenso del mar. Estos han tenido como consecuencia el depósito de sedimentos que los ríos han excavado posteriormente.
Las llanuras interiores son de gran variedad. Unas están formadas por sedimentos marinos, otras son depósitos lacustres del terciario que han descubierto sedimentos más antiguos.

Montañas: las montañas europeas forman tres grandes conjuntos: el frente Atlántico, las montañas hercianas de la Europa central y los pliegues alpinos de la parte mediterránea.
La estructura montañosa del Atlántico recibe, por la edad de su formación geológica, el nombre de montañas caledonianas, pero su rejuvenecimiento data de la fines de la era terciaria. Se extiende desde el norte de Irlanda hasta el extremo septentrional de Escandinavia, con interrupciones como la de las hoyas de los mares del norte y de Irlanda.
El macizo herciciano, muy afectado por la erosión, no sobrepasa la altura de los 2000m. Los movimientos alpinos dieron a estas montañas muna estructura de relieve tabular, resultado de un sistema de fallas.
Las cordilleras rugosas del sistema alpino aparecieron en la era terciaria y su naltura sobrepasa los 3000 m. Se componen de cimas escarpadas y crestas en forma de dientes. Fragmentos de macizos primarios, o de llanuras sedimentarias, están encajados entre las guirnaldas de cadenas que forman estos sistemas montañosos. El relieve montañoso de Europa termina al este con la cadena de los montes Urales.


 Agricultura


Al ser el continente europeo un país de ocupación muy antigua, la biocenosis está profundamente modificada, debido a la agricultura. La acción de la sociedad ha transformado profundamente el medio. En la actualidad, en Europa nos encontramos con el policultivo de tipo capitalista, en el que el producto cultivado no es para consumo familiar sino para su venta en el mercado. El tipo de empresa típico es la familiar.
El tamaño medio de las explotaciones es insuficiente, mediano o pequeño, aunque permite el empleo de los insumos que proporciona la revolución verde. Son explotaciones muy capitalizadas. Sin embargo, deben ser subvencionadas para que sean rentables, en la mayoría de las ocasiones.
La agricultura europea tiene una fuerte tendencia a la especialización productiva por regiones. El paisaje agrícola forma un mosaico muy complejo de producciones especializadas. Los ámbitos ecológicos en los que se desarrolla la agricultura son muy variados y van desde la montaña a las grandes llanuras. Prácticamente todo el territorio está explotado, el 80%, agrícolamente.

En Europa podemos distinguir tres paisajes agrícolas típicos: el nórdico, de carácter seminómada y ganadero; el centroeuropeo, con un marcado contraste entre campos cerrados y abiertos, en él encontramos el policultivo capitalistas de mercado y el predominio del regadío (este modelo se remonta a la Edad Media); y el mediterráneo, en el que también existe un marcado contraste entre campos abiertos y cerrados, pero con un claro predominio de los abiertos en las regiones de secano y de los cerrados en las regiones de montaña. Este modelo también tiene un origen medieval, en el que encontramos influencias árabes, sobre todo en las técnicas de regadío, como el uso de la noria. El paisaje mediterráneo se caracteriza por la trilogía productiva de trigo, vid y olivo, pero, también, es primordial el policultivo hortícola, de gran variedad, en el que predominan los cítricos.
En todos los modelos europeos tiene gran importancia la ganadería, más en el pasado, cuando la ganadería era fundamental para el abono de los campos. Hoy en día, las tierras de labor y las granjas de ganado están totalmente separadas y localizadas en diferentes regiones. En general, las explotaciones agrícolas están en países de poca densidad de población y de campos abiertos, mientras que las granjas se localizan relativamente cerca de las grandes aglomeraciones de población, próximas a los mercados. Son explotaciones sin tierra en las que el ganado está estabulado permanentemente, y cuyos residuos generan contaminación.
La agricultura europea ocupa a muy poca población activa, sobre todo tras el éxodo rural y la concentración parcelaria, que permitió reducir la población que vive del campo y aumentar el tamaño de las explotaciones. Sólo un 8% de la población activa trabaja en el campo, y la agricultura supone sólo el 4% del PIB.
Aunque asociada a la agricultura está la industria de transformación alimentaria.
La política agraria común es claramente contradictoria, ya que, por un lado, trata de potenciar sólo aquellas explotaciones que son viables económicamente, para lo cual han de tener un tamaño mínimo y una productividad mínima, por otro lado multa a los agricultores que son muy productivos, por crear excedentes, y por otro lado, pretende conservar, subvencionando, las explotaciones más pequeñas y de subsistencia; para conservar un tipo de vida que está desapareciendo, y que en la actualidad sólo se conserva en las montañas y en las regiones más pobres: convirtiendo a estos agricultores en auténticos jardineros del monte.
Industria
La industria es el segundo sector en importancia, el segundo que contribuye al PIB (35%) y el segundo en ocupar a la población activa (30%).
En Europa encontramos gran número de materias primas para la industria, aunque no son suficientes para alimentarla por completo. La industria europea produce, sobre todo, bienes de consumo de alto valor añadido y con poco factor tierra. Las industrias europeas tienden a utilizar poca energía para producir, aunque no la utiliza tan eficazmente como Japón. Algunos sectores de la industria tienen muy envejecidos los medios de producción, por lo que ha de hacer un ingente esfuerzo para reconvertirse y utilizar tecnología de producción más moderna y que necesite menos fuerza de trabajo.
La mano de obra es cara, pero altamente cualificada, lo que le quita ventajas competitivas en el mercado internacional libre.
Los sectores fundamentales son: la siderometalúrgica , una de las más antiguas del mundo; las industrias químicas pesadas; las industrias de bienes de equipo; la metalurgia de transformación, automóvil, aeronáutica y la construcción naval; y la industria ligera y de tecnologías avanzadas.
Siderometalurgia de Europa

El sector empresarial está bien estructurado y jerarquizado. Existen compañías grandes, multinacionales; firmas de tamaño medio de dos tipos, las que son dependientes de las grandes compañías y las que son independientes; y empresas de tamaño pequeño de carácter familiar. Las firmas dependientes suelen dedicarse a fabricar componentes y insumos para las grandes industrias; y las empresas de carácter familiar tienden a ser cada vez más especializadas en un producto, sector o incluso marca.
El «talón de Aquiles» de la industria europea es dependencia energética, sobre todo del petróleo. La mayor parte de la energía eléctrica se consigue del petróleo y la termoelectricidad de carbón, en menor medida de la hidroelectricidad, seguida de la nuclear y las alternativas. Mucha de la maquinaria y casi todo el transporte funcionan con derivados del petróleo.

En líneas generales, el mercado europeo está saturado, y debe buscar su expansión en otros países. La exportación es fundamental para la industria europea, supone más de un 18% del PIB.
En Europa encontramos una fuerte concentración industrial. Hay una región altamente industrializada que va desde Londres hasta Turín y Milán, por el norte de Francia y el sur de Alemania. Otro segundo sector industrial va desde el golfo de Génova a Valencia, el arco del Mediterráneo, y un tercero muy lejos de estos, de París a Oporto, el arco del Atlántico.
El sector servicios es el más importante, tanto por su contribución al PIB 57% como por la población activa ocupada, sobre un 66%. En algunos países, como los Países Bajos, puede llegar hasta el 90% de población activa.
El sector servicios es muy complejo, pero uno de los subsectores fundamentales es el del transporte. El transporte tiene una red viaria, de carreteras y ferrocarriles, muy densa y rápida, que transporta tanto mercancías como personas.

Una cuidad europea

 El transporte fue el impulsor de la revolución industrial y su medio de difusión. Las relaciones comerciales entre todos los países europeos son muy intensas, sobre todo tras la supresión de las aduanas en la Unión Europea.
El mercado al por menor es otro de los sectores fundamentales. También es muy denso y está bien estructurado. El turismo es un sector fundamental para algunos países, como España, Italia o Grecia.

La Administración del estado ocupa muchísima población y presta muchos servicios. En Europa se ha tratado de imponer el modelo de Estado del bienestar, aunque no sin dificultades.
Otro sector de gran importancia es el de las telecomunicaciones, sin el cual la sociedad actual difícilmente se entiende. Es uno de los sectores que más capital ocupa, para la transmisión de noticias, ideas y publicidad. La red de telecomunicaciones es una de las más densas del mundo.
El empresariado del sector servicios también está bien jerarquizado ya que hay grandes compañías, y empresas medianas y pequeñas. En este caso es en las pequeñas empresas donde encontramos las entidades subsidiarias, ya que las medianas tienden a ser independientes.
Uno de los problemas más urgentes de la Unión Europea es el paro que afecta a un 10% de la población activa.


EUROPA HUMANA
Población
Europa es un continente poblado desde antiguo e intensamente transformado. Tienen una economía capitalista desarrollada, lo que le permite beneficiarse de unas densidades de población altas y ser un país rico. Pero la población está desigualmente repartida. Nos podemos encontrar con algunas de las densidades de población más altas del mundo y auténticos vacíos demográficos. En Europa central se superan los 100 h/km2, e incluso los 300 h/km2; los países próximos están entre 50 h/km2 y los 100 h/km2; y en los nórdicos no superan los 25 h/km2, también desigualmente repartidos ya que en el norte no se superan los 2 h/km2.
Se calcula que Europa tiene, en 1991, aproximadamente 800.000.000 de habitantes, de los
cuales poco más de 400.000.000 pertenecen a la Unión Europea.

Lisboa, Portugal
 

A comienzos del siglo XIX éramos unos 183.000.000, y a inicios del siglo XX 400.000.000, en los años 30 llegamos a los 500.000.000, y en los años 80 llegamos a ser 800.000.000. Lo que quiere decir que el aumento de población ha sido grande y relativamente rápido. Sin embargo, en la actualidad no lo es. En este período Europa ha iniciado, desarrollado y concluido la transición demográfica.
En la Unión Europea todos los países han concluido la transición demográfica Según uno de los tipos clásicos: nórdico, centro-occidental y meridional-oriental. La mortalidad infantil es muy baja, en torno al 7‰. La fecundidad también, en torno a 1,6 hijos por mujer. Esto supone un índice de envejecimiento muy rápido, ya que la transición demográfica está recién terminada y aún viven las últimas generaciones amplias. En Europa se ha pasado de las políticas pronatalistas de principio de siglo y posguerra, a las antinatalistas de los últimos tiempos. Aunque en los años 90 se vuelve tímidamente a las políticas pronatalistas, ante la alarma social que produce la falta futura de fuerza de trabajo. Sin embargo, la baja fecundidad es una tendencia difícilmente superable. La población europea es una población envejecida, con más del 40% de la población por encima de los 65 años. Pero esto es coyuntural, ya que aún están vivas muchas generaciones nacidas con la transición demográfica.
La mortalidad ordinaria es baja hasta los 70 años. La última mortandad catastrófica por motivo de subsistencia fue la crisis de la patata en la Irlanda, a mediados del XIX y el hambre en los años 20 tras la revolución bolchevique en Rusia. Pero también hay que contar como mortalidad catastrófica las dos guerras mundiales.
Mortalidad de vida 70 años
Hoy en día, en toda la Unión Europea se superan los 73 años de esperanza de vida, aunque cabe esperar que la cifra baje a medida que desaparezcan las últimas generaciones grandes de la transición demográfica.
La emigración ha sido una de las características destacables de la población Europea.



Cuando la población comenzó a crecer por encima del desarrollo económico, una salida a la falta de oportunidades fue la emigración a las colonias y a los países nuevos, América y Australia. Millones de europeos emigraron en aquella época. También fue una constante la emigración del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades de ganarse la vida. El campo se despobló. La nueva industria necesitaba la fuerza de trabajo concentrada y desvinculada del campo. El tercer ciclo migratorio se produjo tras la segunda guerra mundial. De los países en los que sobraba fuerza de trabajo, países del sur, como España, salieron millones de emigrantes para la Europa central, que había estado en guerra.
Por último hay que señalar la corriente inmigratoria actual, desde los países del Tercer Mundo, en busca de mejores oportunidades. Un ingente río humano que la sociedad europea quiere frenar.
Inmigración de africanos a Europa

Composición étnica


En Europa existen gran variedad de grupos étnicos, a causa de las sucesivas oledas migrantes que llegaron a estas tierras. Por este motivo, aunque la mayoría de sus habitantes pertenecen al grupo caucasico, no conservan los caracteres primitivos de la raza blanca. Las etnias resultantes más importantes son: el nórdico, el eslavo y el mediterráneo; le siguen las minorías de ugros, lapones, tosks y los vascos quienes conservan su identidad.
 
Lengua


 
El continente europeo es rico en grupos lingüísticos, también consecuencia de la mezcla de los diversos grupos humanos. Las lenguas se pueden agrupar en troncos así: indoeuropeos y Uralo-altaica.
Dentro del grupo indoeuropeo se encuentran:
  • Lenguas germánicas que comprenden el alemán, el holandés, el flamenco, el inglés, y el subgrupo nórdico: islandés, sueco, noruego y danés.
  • Lenguas latinas como el castellano, el portugués, el catalán, el francés , el italiano, el rumano y el moldano.
  • Lenguas griegas y albanesa.
  • El uralo-altaica comprende la lengua fino-ugrio, de la cual surgió el húngaro, estonio, finés y Japón.
Los europeos profesan la religión cristiana, que tuvo su origen en la ciudad de roma. El cristianismo se difundió con gran rapidez porque proclamaba la igualdad entre los hombres, el amor a Dios y en general significó una nueva esperanza. Se divide en tres grupos según las creencias y las prácticas religiosas: católicos, ortodoxos y protestantes.
·         Católicos: significa iglesia universal, se dicen católicos, apostólicos y romanos; obedecen al papa como principal jerarca de la iglesia, quien reside en la ciudad del vaticano o Estado pontificio, situado en la ciudad de Roma.
 

Vaticano

·         Ortodoxos: Corresponde a la iglesia de oriente, que buscó hacer unas modificaciones profundas en el cuerpo jerárquico de la institución y causó el cisma de oriente en 1054; dio origen a la religión ortodoxa con sede en Bizancio. Predomina en Europa oriental y en el mundo hay 130 millones de adeptos.


·         Protestantes: El protestantismo nació como una reacción de algunos sectores frente a la decadencia de la iglesia romana, Martín Lutero fue el primero en preocuparse por dar una nueva interpretación a los problemas teológicos, a partir del movimiento de la Reforma, surgido en Alemania. En Suiza surge el calvinismo y así se va diversificando cada vez más el pensamiento protestante, formando las iglesias evangelista, anglicana, presbiteriana, pentecostal, anabaptista.
Martin Luther king
La ciudad europea
La europea es una sociedad muy urbanizada, más del 80% de la población vive en núcleos urbanos, y en algunos países del centro de Europa superan el 90%. Este alto índice de urbanización se debe al intenso éxodo rural que hubo en todos los países en los años 30, 50 o 60 del siglo XX, según los casos.

Urbanización de Europa


La cultura urbana está muy arraigada en la mentalidad europea. Encontramos ciudades desde el tiempo de los griegos y romanos . La ciudad grecorromana fue el modelo de la ciudad actual. Durante la época medieval las urbes decayeron, aunque se mantuvo en las ciudades islámicas de la península ibérica. Las ciudades cristianas medievales se crearon en torno a un mercado y a los privilegios que le concedía el fuero. Pero el modelo urbano volvió a resurgir con la Edad moderna. Las poblaciones se remodelan durante el Renacimiento y se hacen proyectos de ciudades nuevas, aunque no se construyen nuevos núcleos hasta el Barroco, época en la que también se embellecen con arreglo a los nuevos cánones: grandes vistas y rincones singulares.
Pero la actual es la ciudad contemporánea, en la que se hacen reformas fundamentales: calles nuevas, anchas y arboladas alcantarillas, alumbrado y diversas medidas higienistas. Además, se diseñan las ciudades con criterios policiales y de organización política y administrativa.
También es la época en la que se adapta a los nuevos medios de transporte, como el ferrocarril. En los años 20 surge un nuevo modelo de ciudad: se abren las calles para los coches, se jerarquiza la red viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua y la electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos y los edificios de varios pisos.
Los edificios de varios pisos permitirán el uso de los bajos para mercado y el resto del edificio para vivienda.
La Torre Europa es un singular edificio ubicado en Madrid

 La revolución industrial necesita un mercado centralizado, y la concentración de la fuerza de trabajo, con dedicación exclusiva, de ahí que la población se reúna en las ciudades y se desvincule del campo.
Todo esto nos lleva a la creación del centro urbano, dedicado a los negocios; y a la segregación social por barrios, en función del nivel de rentas. Las ciudades se especializan y aparecen barrios con funciones determinadas: negocios, residencia, ocio, turismo, etc.
Además, la ciudad actual necesita de una gran infraestructura que debe situarse en las afueras, desde hospitales y cementerios a vertederos, rondas de circulación, depósitos de agua, transformadores eléctricos, etc. La ciudad debe dotarse, también, de pavimento asfaltado, modernamente calles peatonales, alumbrado, estaciones de transporte y taxi, mobiliario urbano, recogida de basuras y toda una infraestructura sin la cual sería imposible su funcionamiento.
Todo este entramado pide un planeamiento de las acciones, ya que la inversión en dinero es muy grande. Desde comienzos de siglo se están ejecutando estos planes, primero el de gran vía, luego el ensanche, dirigidos a crear el centro urbano, y tras él los distintos barrios. A todo este fenómeno no es ajena la especulación, por lo que los planes se han tenido que modificar con frecuencia dando al plano un aspecto regular donde debe ser regular.
Son de destacar las parcelaciones ilegales de los barrios del extrarradio para albergar obreros. Cada una de estas parcelas tiene un plano regular, pero no con la misma orientación que la vecina, lo que da un aspecto muy irregular al plano urbano. Otro fenómeno de albergue obrero es el patio de vecinos en el centro de las ciudades y en el casco antiguo. Con el tiempo la burguesía fue trasladándose al ensanche, y el casco antiguo se fue degradando socialmente, hasta que, recientemente, el interés por conservar el pasado y la nueva función del casco antiguo, como lugar de ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está siendo necesario expulsar de allí a las clases marginadas.
Recientemente, en todas las ciudades se observan fenómenos de urbanización, que en las ciudades más grandes alcanzan la isócrona de los 30 minutos, he incluso más.

Aparecen, así, viviendas unifamiliares en el entorno rural, habitadas por gente que viven de la ciudad, conviviendo con gente que vive en y del campo.
La parte histórica de las ciudades españolas se divide en dos: el casco antiguo y el casco histórico. La ciudad histórica es la que concentra todos los edificios con
valor artístico y que merece la pena conservar. El casco antiguo es el que abarca las calles y los edificios anteriores a la revolución industrial. Conserva los restos de su origen y su historia a través de la Edad Media y Moderna. El casco histórico, además del antiguo, incluye el ensanche y las barriadas de extrarradio contemporáneas a él.
Esta es una división administrativa, ya que las calles que forman el casco antiguo tienen un grado de protección mayor. En la actualidad se están haciendo peatonales estas calles, las reformas de edificios debe conservar la fachada y los comercios de la zona deben tener un aspecto similar y no muy llamativo. En el resto del casco histórico se permite una mayor intervención urbana, pero hay ciertos edificios con altos valores artísticos que están protegidos, para conservar el carácter de los primeros tiempos de la ciudad industrial.

BIBLIOGRAFIA
·         MILENIO 6°: GEOFRAFIA E HISTORIA. EDITORIAL VOLUNTAD. 1998
·         RELACIONES CIENCIAS SOCIALES 6°. EDITORIAL LIBROS & LIBROS. 2006
  • EL LIBRO DE LAS PREGUNTAS. 6º DE PRIMARIA CONOCIMIENTO DEL MEDIO. GRAZALEMA. SANTILLANA. 2006.
  • LINEAMIENTOS CURRICULAES EN CIENCIAS SOCIALES. MEN.
  • STANDARES CURRICULARES EN CIENCIAS SOCIALES. MEN.



 

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